El rincón de Joaquín Florén
Mi huerto
18 de febrero de 2026
Al buscar las palabras para acompañar las fotografías de este reportaje podía haber recurrido a las frases habituales que podemos encontrar en cualquier manual de horticultura o jardinería:
Cultivar un huerto mejora la alimentación personal, proporciona alimentos saludables, fortalece la conexión con la naturaleza, favorece la actividad física moderada, fomenta el aprendizaje constante y es una fuente de satisfacción personal y autoestima.
Sin embargo, para mí, tener un huerto va más allá de todo eso, es toda una filosofía de vida.
Para los que provenimos de familias de labradores la relación con la naturaleza y los ciclos agrícolas la hemos vivido desde la cuna.
Yo di mis primeros pasos entre las hortalizas, acompañado de mi padre en el huerto de nuestra casa, entonces en el número 13 de la calle Garcés de Marcilla (Cuesta de los Civiles).
Recuerdo también jugar con los niños de Barrionuevo a sembrar melones y sandías, que luego terminaban devoradas por pulgones y hormigas antes de fructificar, pero era algo mágico ver cómo una simple semilla se convertía en una planta y se iba desarrollando.
Durante mi adolescencia, en el colegio de Tarazona, las ventanas de la planta noble estaban adornadas por geranios y otras plantas que los alumnos manteníamos en turnos.
Finalmente, este interés por las plantas y su cultivo me llevó a dedicarme profesionalmente a ello.
En este reportaje fotográfico os presento mi huerto y animo a quienes leéis estas palabras a descubrir los beneficios de esta experiencia. Porque, al contrario de lo que pueda parecer, no es algo difícil: requiere dedicación y constancia, sí, pero no más que cualquier otra afición social o deportiva.
Joaquín nos cuenta...

Joaquín Florén
Jardinero. Interesado por todo lo relacionado con la naturaleza, en especial la botánica. Lo vemos siempre acompañado de su cámara con la que captura paisajes, tradiciones culturales y la vida diaria de la localidad.
