Nuestras redes sociales

  LA ASOCIACIÓN

Actividades

Etnología e historia

Contacto

  MEDIOAMBIENTE

Naturaleza

Medioambiente

  FOTOGRAFÍA

Fondo fotográfico

Concurso de fotografía

  BIBLIOTECA

El rincón de...

Libros editados

El rincón de Jesús Blasco

Los porches de la plaza

27 de septiembre de 2026

A principios del siglo XVII la plaza principal del pueblo (actual plaza de España) se conocía con el nombre de plaza del Hortal, por estar sita en terrenos de los hortales o huertos del Arial. Era de dimensiones mucho más reducidas que la actual, abarcando tan solo, o poco más, el cuadrilátero que hay a los pies del ayuntamiento.

Estaba cerrada: al norte, por los huertos del Arial; al sur, por las casas viejas del concejo; al este, por el macelo y, al oeste, (donde hoy está la casa consistorial) por unos locales que el concejo tenía bajo la cuesta del Picadillo, donde estaban la carnicería, el peso, la cubería y, quizás, otros.

En estas casas del concejo que, como digo, cerraban el lado sur de la plaza y llegaban hasta enfrente del arco de la calle Real (entonces Puerta de las Fraguas), se albergaba la capilla de Nuestra Sra. de los Ángeles (que hacía las veces de sala del concejo), el Hospital de Peregrinos, la cambra o granero del trigo, una fragua, la cárcel y algún otro servicio. Precisamente, en el momento que nos ocupa, estaban instalados en la capilla de Nuestra Sra. de los Ángeles (entre 1624 y 1631) los frailes capuchinos, en tanto les hacían la obra de su convento en el barrio de San Martín.

Quizás convenga aclarar que el hecho de que todos estos servicios estuvieran instalados en casas propiedad del concejo se debía a que, este, era entonces responsable de que al vecindario no le faltase los artículos de primera necesidad. De ahí que estas tiendas u oficinas, como también se les llamaban, dependieran y fueran de propiedad del concejo, que, además, de ejercer, digamos, una especie de monopolio sobre ciertos artículos y un control sobre los precios, le suponía una fuente de ingresos a través de sus arrendamientos. En cuanto a la capilla de Nuestra Sra. de los Ángeles debemos saber que gozaba esta Virgen de gran devoción, pues en la iglesia había otra capilla bajo esta misma advocación y, con este nombre, se conocería más tarde a la Virgen de la Asunción del retablo principal de la iglesia. En esta capilla oían misa los miembros del concejo antes del nombramiento anual de sus miembros, o el día de San Miguel, antes de proceder al arrendamiento de los pastos o de las tiendas. En cuanto al Hospital de Peregrinos, destinado a recoger y albergar a los pobres transeúntes, el concejo era su patrón y responsable de suministrarle todo lo necesario.

Restos de la cimentación de las antiguas casas del concejo

Entre 1629 y 1631, al hacer el concejo una nueva cambra (actual casa consistorial) con su sala capitular y archivo (oficinas), las casas viejas se quedaron con el resto de dependencias, más la escuela de niños (no había de niñas) que se instaló en la capilla de Nuestra Señora de los Ángeles al irse los capuchinos a su recién hecho convento.

Estos servicios, o su mayor parte, se mantuvieron allí hasta que, en 1731, se habilitaron varias dependencias, entre ellas la cambra, escuela y la vivienda del maestro, para alojar tropas pasando a conocerse como cuartel. Cuando el cuartel dejó de cumplir su función como tal, sus dependencias fueron objeto de arrendamiento.

Hacia 1790 se estableció allí la recién creada parada de postas a cargo de don Baltasar Lapeña, y a mediados del siglo XIX, el primer teatro del que se tiene conocimiento.

Este edificio pertenecía al Común, pero en 1841 el ayuntamiento lo incluyó en las fincas de Propios, por lo que, en 1855, se vio afectado por la llamada Desamortización de Madoz. No obstante, el ayuntamiento solicitaría su exclusión de la enajenación y quedó en su poder. Unos años después, ante las quejas de algunos vecinos de su estado ruinoso, fue demolido (finales de 1857-principios de 1858) dejando su solar para entrada a la plaza y para recoger las aguas de las calles que allí iban a parar.

Así escribe Jesús...

Accede desde aquí al listado de artículos publicados por Jesús Blasco

Jesús Blasco

Jesús Blasco

Maestro de Primaria jubilado y consejero del Centro de Estudios Bilbilitanos. Autor de varios libros, ha participado en encuentros y simposios convocados por el CEB siempre con temas relacionados con la historia local.