El rincón de Jesús Blasco
Ateca en la Baja Edad Media
17 de diciembre de 2025
Repercusión de los conflictos en la Baja Edad Media
Desde la Reconquista de la zona hasta los Reyes Católicos no faltaron los conflictos bélicos con Castilla por problemas sucesorios y de frontera, sobre todo. Perteneciendo la Comunidad de Calatayud a la extremadura aragonesa no se vio libre de las razzias que los castellanos llevaron a cabo por los pueblos fronterizos de la sexma del Río Berdejo y otros próximos.
Al morir sin descendencia Alfonso I el Batallador, le sucedió en el trono su hermano Ramiro. El hecho provocó una guerra con Alfonso VII, rey de Castilla y León, que pretendiendo la Corona de Aragón entró en 1135 en este Reino apoderándose de Tarazona, Calatayud, Cariñena y Daroca.
Sin embargo, la amenaza de los moros era cada vez menor, pues los sucesores de Ramiro II (Ramón Berenguer IV como regente del Reino de Aragón, Alfonso II, Pedro II y Jaime I) se encargaron en los cien años siguientes de alejar la frontera hasta las tierras que luego constituirían el Reino de Valencia.
Al morir Jaime I, dejó el Reino de Aragón a su hijo Pedro III (1276-1285) que pronto se vio envuelto en una contienda con los franceses por los derechos dinásticos sobre Sicilia por parte de su esposa. Los nobles de Aragón le negaron su apoyo y, más aún, se unieron en su contra creando el Partido de la Unión.
Sin embargo, los pueblos de la Comunidad de aldeas de Calatayud no se adhirieron a este partido porque por aquellos tiempos, amenazados por los castellanos, recibieron la visita del propio rey (1278) que vino a asegurar la frontera mandando fortificar sus castillos.
No sería hasta tres años después cuando se hiciera la adhesión: Con motivo de la conquista de Albarracín y al no recibir apoyo de los nobles, recurrió a la Comunidades de Calatayud, Daroca y Teruel que lucharon bajo sus propios pendones, y, lograda la victoria creó la Comunidad de Albarracín. No fue bien visto por los nobles que presionaron al rey para que los de la Comunidad de Calatayud jurasen La Unión.
A Pedro III le sucedió su hijo Alfonso III (1285-1291) que fue presionado para que firmase los Privilegios de La Unión. A Alfonso III le sucedió su hermano Jaime II (1291-1327), que estuvo al menos dos veces en Ateca, y a éste su hijo Alfonso IV (1327-1336) que casó en Calatayud con doña Leonor de Castilla.
Pedro IV El Ceremonioso (1336-1387) sucedió en el trono a su padre Alfonso IV. Además de acabar con la Unión, sostuvo una cruenta guerra de frontera con el rey de Castilla, Pedro I El Cruel, conocida como la Guerra de los dos Pedros en la que Ateca sufrió directamente las consecuencias.
Casi al final de su largo reinado (1378) surgió el Cisma de Occidente, pero el rey aragonés no se adhirió al nuevo papa Clemente VII, reteniendo para sí los ingresos de Aragón destinados al papa.
A Pedro IV le sucedió su hijo Juan I (1387-1395), y a éste, su hermano Martín I El Humano (1395-1410).
Martín I emitió un laudo por el que las aldeas de Calatayud se emancipaban en cuanto a la administración de Justicia se refiere y les permitía, entre otras cosas, usar pendón propio y tener cárcel, cepo, horca y castillo.
Muerto Martín I sin sucesión (1410), se reunieron Cortes en Caspe que nombraron rey al infante de Castilla, Fernando de Antequera, que reinaría con el nombre de Fernando I (1412-1416).
El pendón de la villa es izado en la casa consistorial
Pedro IV El Ceremonioso (1336-1387) sucedió en el trono a su padre Alfonso IV. Además de acabar con la Unión, sostuvo una cruenta guerra de frontera con el rey de Castilla, Pedro I El Cruel, conocida como la Guerra de los dos Pedros en la que Ateca sufrió directamente las consecuencias.
Casi al final de su largo reinado (1378) surgió el Cisma de Occidente, pero el rey aragonés no se adhirió al nuevo papa Clemente VII, reteniendo para sí los ingresos de Aragón destinados al papa.
A Pedro IV le sucedió su hijo Juan I (1387-1395), y a éste, su hermano Martín I El Humano (1395-1410).
Martín I emitió un laudo por el que las aldeas de Calatayud se emancipaban en cuanto a la administración de Justicia se refiere y les permitía, entre otras cosas, usar pendón propio y tener cárcel, cepo, horca y castillo.
Muerto Martín I sin sucesión (1410), se reunieron Cortes en Caspe que nombraron rey al infante de Castilla, Fernando de Antequera, que reinaría con el nombre de Fernando I (1412-1416).
A Fernando I le sucedió su hijo Alfonso V El Magnánimo (1416-1458) que casaría con su prima María de Castilla, hija de Enrique III y hermana de Juan que reinaría sobre los castellanos con el nombre de Juan II. La mala política llevada cabo por los dos cuñados llevó a Aragón a una larga guerra con Juan II de Castilla que duró treinta años.
Muerto don Alfonso V, le sucedió su hermano Juan II (1458-1479), a la sazón rey de Navarra desde 1441 por muerte de su primera esposa, doña Blanca de Navarra. Su primogénito, el príncipe Carlos de Viana, pretendió el trono apoyado por los catalanes, dando lugar a una guerra civil que en Cataluña tomó un cariz separatista. Al morir prematuramente Carlos (1461), don Juan consiguió de las Cortes que su hijo Fernando (el que sería El Católico), fruto de su segundo matrimonio con Juana Enríquez, fuera reconocido como su sucesor. En octubre de ese año Fernando juró los fueros de Aragón en Calatayud y fue mandado a Cataluña para hacerse cargo de la lugartenencia del Principado.
Los catalanes se sublevaron para destronar a Juan II, y éste pidió ayuda al rey de Francia, Luis XI. Los catalanes buscaron el apoyo de Enrique IV de Castilla y pronto se convirtió el conflicto en una guerra civil de la Corona de Aragón, donde participaron hombres de Ateca.
Así escribe Jesús...
Accede desde aquí al listado de artículos publicados por Jesús Blasco

Jesús Blasco
Maestro de Primaria jubilado y consejero del Centro de Estudios Bilbilitanos. Autor de varios libros, ha participado en encuentros y simposios convocados por el CEB siempre con temas relacionados con la historia local.

