El rincón de Jesús Blasco
Ateca en la Edad Moderna (s. XVI-XVIII)
18 de diciembre de 2025
Edad Moderna: Siglos XVI y XVII. A Juan II le sucedió en el trono de la Corona de Aragón su hijo Fernando, fruto de sus segundas nupcias, que reinó con el nombre de Fernando II (1479-1516) y el sobrenombre de El Católico. Su matrimonio con Isabel de Castilla (1469) traería en 1475 la unión de las dos Coronas corroborada por las Cortes en Calatayud en 1481.
Con esta unión terminaron las guerras de frontera y Ateca gozó de una tranquilidad que le permitió, a lo largo de la nueva era, el desarrollo de la agricultura, la ampliación y mejora de su casco urbano, saliendo fuera de sus puertas con nuevos barrios y con el empedrado de calles, agrandar su término municipal con la anexión de las tierras (pardinas) de los pueblos limítrofes desaparecidos en guerras o pestes (Manubles, Monegrillo), enriquecer su patrimonio con obras religiosas (ampliación de la Iglesia de Santa María, campanario, retablo, convento e iglesia de capuchinos), civiles y sociales (casa consistorial, torre del reloj, puentes de piedra del Jalón y Manubles, mesón de Propios, Hospital de Jesús), privadas (palacio, edificios estilo renacentista aragonés).
La creación de un Estado moderno supuso un cambio en la administración de Reino y se consolidó el poder de los concejos, y el Concejo de Ateca dictó unas ordinaciones en 1595 encaminadas a su buen gobierno. La Hacienda local se financiaba con los ingresos provenientes de los impuestos, de cuya recaudación se encargaban cobradores de impuestos; de los arrendamientos de servicios, y del arriendo de los aprovechamientos.
Puerta de San Miguel o de los Ariales
La Sanidad corría a cargo de dos médicos y un cirujano. Una botica, atendida por el boticario, o apotecario, y un mancebo, suministraba los preparados recetados por los doctores. El Hospital de Jesús atendía a los enfermos pobres, y el Hospital de Peregrinos recogía los transeúntes.
Las atenciones espirituales las proporcionaba el clero secular, componentes del Capítulo eclesiástico, que desde principios de siglo XVII fue complementado por el clero regular con la fundación de un convento de frailes capuchinos.
El espíritu religioso de la población en los siglos XVI y XVII promovió no pocas manifestaciones religiosas aumentando la devoción a los santos, la creación de cofradías y un cambio de culto en las ermitas.
La población experimentó en los tres siglos de la Edad Moderna un aumento progresivo. Con la tala y roturaciones de montes, la ganadería fue dando paso a la agricultura; el sistema de irrigación se fue mejorando y ampliando con nuevos riegos, y se dictaron nuevas concordias para regular los aprovechamientos de las aguas por parte de los heredamientos y su participación en los arreglos de azudes. También la guardería se reguló estatuyendo nuevas ordinaciones (1595).
En cuanto a la ganadería, se creó la Mesta local de ganaderos y apicultores, se adehesaron tierras, y se establecieron normas para el aprovechamiento de las dehesas y parideras.
Tres acontecimientos históricos ocurrieron: el paso de Carlos I por Ateca, el asunto de Antonio Pérez, la presencia de Baltasar Gracián en Ateca, y el nombramiento de Ateca como Villa, y varias personas ilustres de ascendencia atecana florecieron durante los siglos XVI y XVII.
Edad Moderna. Siglo XVIII. El siglo XVIII comenzó con una guerra de sucesión entre los dos pretendientes a la Corona de España como consecuencia de la muerte del último de los Austria sin descendencia. Terminada la contienda y coronado el Borbón don Felipe de Anjou, procedió a dictar unos decretos de conquista conocidos como Decretos de la Nueva Planta encaminados a abolir los fueros de aquellos reinos que apoyaron al archiduque Carlos y a uniformar las leyes, usos y costumbres de Aragón con Castilla. A lo largo de la centuria fueron tres las guerras en las que España se vio involucrada (Guerra con Gran Bretaña, Guerra de la Independencia de los Estados Unidos de América y Guerra de los Pirineos o contra la Convención francesa) y en las que, de una manera u otra, Ateca se vio afectada, bien con la aportación de hombres o con el alojamiento de tropas.
Durante el reinado de Carlos IV se incrementó la agricultura con nuevas roturaciones, y el Pósito Real creado por Felipe V aseguraba la simiente a los labradores. Se repoblaron los montes gracias a la Ley de Plantíos.
La ganadería continuó siendo una de las principales fuentes de riqueza y las vías pecuarias y los pasos a las dehesas, y los aguaderos o bebederos estaban perfectamente regulados y delimitados. La estratégica situación de Ateca propició la industria, la artesanía y el comercio; con el caudal de Propios se acometieron las obras de restauración de la torre del reloj, la construcción del puente de piedra del Jalón, el puente de piedra del Manubles, el mesón de Propios, el órgano de la Iglesia de Santa María y el arco de Ariza; con el sobrante del Cuarto y Primicia se acometieron las obras de la capilla de la Virgen de la Peana, de la capilla de La Soledad, del campanario o segundo cuerpo de la torre, se abrió la actual puerta de la iglesia y se instaló el actual sagrario, entre otras obras.
Las comunicaciones fueron mejoradas, se estableció un puesto de postas y la población había aumentado a finales de siglo un 40 % respecto al siglo anterior.
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Jesús Blasco
Maestro de Primaria jubilado y consejero del Centro de Estudios Bilbilitanos. Autor de varios libros, ha participado en encuentros y simposios convocados por el CEB siempre con temas relacionados con la historia local.

