Nuestras redes sociales

  LA ASOCIACIÓN

Actividades

Etnología e historia

Contacto

  MEDIOAMBIENTE

Naturaleza

Medioambiente

  FOTOGRAFÍA

Fondo fotográfico

Concurso de fotografía

  BIBLIOTECA

El rincón de...

Libros editados

El rincón de Jesús Blasco

Los beneficiados de Santa María

19 de julio de 2026

Con la creación de la Comunidad se creó también el Arcedianato de Calatayud, pasando a ser sus iglesias patrimoniales según el fuero otorgado por el Rey Alfonso I.

Esta patrimonialidad consistía en el derecho de los naturales del lugar a los beneficios eclesiásticos. La iglesia de Santa María de Ateca, como parte integrante de dicha Comunidad y Arcedianato, gozaba de dicho privilegio y sus clérigos eran pilongos, es decir, bautizados en su pila bautismal, y se les llamaba beneficiados porque disfrutaban los beneficios o rentas de la parroquia.

Era, además, no numeraria. Quiere esto decir que no había un número determinado de clérigos, sino que dependía de los que se podían mantener con sus ingresos.

Para determinar su número se dividían las rentas o frutos en partes o porciones. Cada porción correspondía a un sacerdote. Había además medias porciones y los sacerdotes que las disfrutaban gozaban de otros emolumentos hasta equipararse económicamente a los de porción entera.

Pila bautismal

Cuando se producía una vacante de porción entera, pasaba a ocuparla un sacerdote de media porción, y la vacante dejada por este la ocupaba un sacerdote nuevo, con la única condición de ser del pueblo. En caso de varios candidatos, tenía derecho el misacantano en la iglesia de Ateca más antiguo, y en caso de empate, el de más titulación: doctores, maestros o licenciados en Teología, Cánones o Leyes. Si esta circunstancia no dirimía la situación, tomaba posesión el de más edad.

La toma de posesión del cargo exigía dar una propina en metálico a los demás compañeros, y el acto visible de la toma consistía en abrir y cerrar ante testigos las puertas de la iglesia y sacristía, leer el Evangelio en el altar mayor y decir unas oraciones desde sus gradas.

Los frutos de la iglesia provenían de las rentas de sus heredades y del cuarto del diezmo, principalmente. No se computaban para hacer las porciones los aniversarios, celebraciones, distribuciones cotidianas, ni capellanías, que servían, en parte, para los emolumentos de los beneficiados de media porción.

Así escribe Jesús...

Accede desde aquí al listado de artículos publicados por Jesús Blasco

Jesús Blasco

Jesús Blasco

Maestro de Primaria jubilado y consejero del Centro de Estudios Bilbilitanos. Autor de varios libros, ha participado en encuentros y simposios convocados por el CEB siempre con temas relacionados con la historia local.