El rincón de Mariola Francia
Voces de aquí. Fernando López.
11 de junio de 2026
Hay personas que nacen con un don especial, una sensibilidad que les permite sentir la música de una manera única. Ese don fue creciendo desde niño, guiado por las manos y las enseñanzas de su padre, su primer maestro, quien de oído le mostró los primeros acordes y despertó en él una pasión y un talento que ya nunca le abandonaría.
Entre el trabajo de la construcción y el sonido de las cuerdas, fue creciendo una historia marcada por el esfuerzo, la constancia y el amor por la música. Igual que se construye una casa ladrillo a ladrillo, su trayectoria se fue formando canción a canción, ensayo tras ensayo y escenario tras escenario,
Esta es la historia de una vida construida con las manos… y también con el corazón.
Fernando López Júdez
En el año 1982 comenzó una historia que, sin saberlo entonces, marcaría toda una vida. Movido por la ilusión de la juventud, decidió junto a unos amigos formar una tuna. Al contárselo a su padre, no solo encontró apoyo, sino algo mucho más valioso: a su primer maestro. Fue él quien, con paciencia y de oído, le enseñó sus primeras canciones, sembrando una pasión que no ha dejado de crecer desde entonces.
Aunque aquel primer proyecto no llegó a consolidarse, lejos de rendirse, siguió adelante. Con un cassette como compañero y una enorme determinación, fue aprendiendo canciones una a una, afinando el oído y construyendo, sin apenas darse cuenta, los cimientos de su camino musical.
Pocos años después, padre e hijo compartieron un nuevo reto: crear una rondalla para el grupo de jotas “Amigos de la Jota de Ateca”. Aquella iniciativa se convirtió en una realidad llena de vida. Bajo su dirección, el grupo recorrió festivales, misas baturras y rondas joteras, llevando la música tradicional allí donde sonaba el corazón.
Más tarde, continuó su recorrido en el grupo de jotas “Virgen de la Peña”, donde, como bandurria primera, siguió creciendo como músico y como persona, siempre fiel a sus raíces.
Pero su inquietud no se detuvo ahí. Sintió la necesidad de entender la música más allá del oído, y decidió aprender a leer partituras. Así llegó a la Agrupación Laudística de Alhama de Aragón, donde, con humildad y esfuerzo, fue dando forma a nuevos conocimientos que ampliaron aún más su horizonte musical.
De ese camino nació también el cuarteto “Acordes”, en el que desempeñó el papel de bandurria principal, compartiendo escenario, ilusión y amistad, sin dejar nunca de lado su compromiso con la agrupación.
Con el paso del tiempo, y casi de manera natural, llegó uno de los momentos más significativos de su trayectoria. Tras la jubilación del director, sus compañeros depositaron en él su confianza para tomar el relevo. Aceptó el reto con responsabilidad y entrega, y hoy continúa dirigiendo la Agrupación Laudística de Alhama de Aragón, guiando a otros como un día fue guiado.
Todo este recorrido tiene, además, un mérito especial. Porque su vida musical no ha sido su única dedicación. Paralelamente, ha desarrollado su trabajo como constructor, levantando con sus manos otra forma de crear. Y quizá por eso su historia tiene tanto valor: porque está hecha de esfuerzo, constancia y amor por lo que se hace, tanto dentro como fuera de la música.
Una vida construida entre acordes y trabajo, siempre con la misma pasión.
Entrevista
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Lo de Mariola

Mariola Francia
Técnica en Emergencias y Protección Civil. Ha desarrollado una sensibilidad profunda que le ha permitido comprender la importancia del acompañamiento humano, la gestión de situaciones críticas y la observación atenta del entorno, elementos que impregnan su mirada artística.



