El rincón de Jesús Blasco
La acequia nueva de La Sierra
25 de enero de 2026
En la primera mitad del siglo XVII se produjo un aumento de los regadíos de Ateca.
Quizá la obra más ambiciosa fuera la construcción de una nueva acequia que, tomando las aguas del río Piedra en el mismo pueblo de Castejón de las Armas regara tierras hasta el término de Munébrega.
En 1623 los terratenientes beneficiados otorgaron poderes y nombraron procuradores para que llevasen a buen término su fábrica capacitándolos para decidir tomar el agua donde conviniese, contratar, pagar, cobrar, censar, nombrar zabacequias y regadores, y poner precios y penas.
El punto para la toma de aguas se eligió el mismo pueblo de Castejón, junto al puente. En un concejo general de todos los vecinos de Castejón, los procuradores de Ateca pidieron la toma de agua bajo las condiciones y pactos que aquéllos capitulasen mediante escritura pública.
Estado actual de la acequia Piedra
Según estas capitulaciones no se permitía poner estaca o parada en el entradero, si no era con permiso de los jurados. Se obligaba a los de Ateca a reforzar, con un muro de cal y canto desde el entradero hasta el puente para que éste no sufriera daño. Así mismo, se habían de dejar los dos caminos y bajadas empedrados y fortificados de cal y canto, a ambos lados del puente, frente a las calles del Horno y Plaza, para que los vecinos pudieran bajar al río con sus caballerías, y las mujeres a lavar. Desde la orilla del río, hasta pasadas las dos calles, había de ir la acequia encañada, y en la alcantarilla de entrada tener un rastrillo para evitar que los chicos entraran nadando.
Discurría esta acequia por debajo de la acequia vieja que regaba hasta El Armero atravesando viñas y albares.
Ya en el término de Ateca, discurría entre la acequia del molino de San Martín (Piedra) y el camino Real (de La Serrada), observándose vestigios de la obra en algunos puntos.
En 1629 estaba la acequia terminada, pues se nombran procuradores con poder para cobrar rehaces y pasar cuentas. También se hizo liquidación a don García Ateca que había invertido en la obra más de 2.079 libras en diversos censales (préstamos a censal) tomados de varios vecinos.
El destino de esta acequia se ignora. Una hipótesis podría ser que las obras se interrumpieran en lo que fue alfarería vieja, y que la construcción del ferrocarril variara su trazado unificándola con la acequia del Molino (acequia Piedra).
Así escribe Jesús...
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Jesús Blasco
Maestro de Primaria jubilado y consejero del Centro de Estudios Bilbilitanos. Autor de varios libros, ha participado en encuentros y simposios convocados por el CEB siempre con temas relacionados con la historia local.

