El rincón de Jesús Blasco
La ansiada casa-habitación de los maestros
11 de octubre de 2026
El derecho de los maestros a disfrutar de casa decente para él y su familia por cuenta de los ayuntamientos data de la llamada Ley Moyano (09/09/1857). Si el ayuntamiento no tenía vivienda propia, debía proporcionar una en alquiler que reuniera las citadas condiciones que valoraban conjuntamente el consistorio y el maestro, y caso de no ponerse de acuerdo era la autoridad educativa quien resolvía mandando buscar otra casa u obligar al ayuntamiento a pagar una indemnización equivalente para que alquilara una por su cuenta.
A lo largo de los años se dictaron Órdenes y Decretos contradictorios en cuanto a si los maestros consortes que ejercían en la misma localidad tenían derecho ambos a casa habitación (bien casa y una indemnización o dos indemnizaciones) o solo lo tenía uno de ellos, dando lugar a infinidad de recursos; tal es el caso de don Anselmo Ibáñez, director de la escuelas de Ateca, y su esposa doña Modesta Marcellán, maestra, que interpusieron recurso contra la Orden de 25 de julio de 1935 que disponía que solo le correspondía a uno de los cónyuges.
El ayuntamiento de Ateca no disponía de viviendas y las proporcionaba en alquiler, pues sabemos que en 1907 tenía arrendada una casa a Francisco Olivas en la calle La Cambra para la maestra; que en 1923 los maestros exigían casa habitación porque los alquileres eran más altos que la indemnización que percibían; y que el primer ayuntamiento republicano buscaba locales para las dos nuevas aulas creadas y casa para los maestros.
La primera referencia que tenemos sobre la construcción de viviendas de maestros es de 1930 cuando el ayuntamiento se decidió hacer una casa-cuartel de la Guardia Civil nueva, y el concejal Fernando Hueso propuso “que habida cuenta que si se hace el cuartel sale perjudicado el propietario de la actual casa (casa de Millán), que se haga de ella seis viviendas para los seis maestros y que las alquile el ayuntamiento con lo que paga de casa habitación de los maestros”. Ninguno de los dos proyectos llegaría a efecto.
Fachada posterior de la casa consistorial. Las ventanas superiores corresponden
a las viviendas que se habilitaron para funcionarios
La ocasión se presentó con la construcción del Grupo Escolar propuesto durante la Dictadura de Primo de Rivera y ejecutado en los últimos años de la Segunda República. El ayuntamiento cooperó en la financiación con el solar y el 25% de importe de la obra en metálico, para lo que acordó pedir un préstamo de 170.000 pesetas al Instituto Nacional de Previsión y Caja de Colaboración de Aragón a devolver en 12 años. Como garantía decidió afectar la lámina de Propios n.º 4.397 que no resultó ser suficiente y se rebajó el préstamo a 130.000 pesetas sacrificando la construcción de casas para maestros que ya nunca se harían.
Al producirse el Alzamiento, el ayuntamiento franquista ofreció el recién terminado Grupo Escolar para Hospital de Sangre y no pudo ejercer su función educativa hasta 1942 pasando allí las escuelas ubicadas en la casa consistorial. Fue entonces cuando en los locales desocupados se construyeron, en 1945, cuatro viviendas para maestros, que, además de ser insuficientes (había 14 maestros y maestras) tres de ellas serían ocupadas por funcionarios del ayuntamiento.
Una última ocasión se presentó en 1960 al presentar los directores de las escuelas instancia solicitando ayuda para la construcción de viviendas para maestros y recibir el apoyo del consistorio acordando lo siguiente: colaborar en las gestiones para conseguir de la Junta Provincial de Construcciones Escolares y Delegación provincial de Vivienda las 50.000 pesetas y 30.000 pesetas respectivas que ofrecían; no iniciar el ayuntamiento las obras sin la concesión de ambas subvenciones, pues con una no podría afrontarlas; e informarse en la Inspección de la viabilidad para conseguir los terrenos oportunos.
Una vez más todo se quedó en humo.
Finalmente, los Decretos de 1964, 1965 y 1970 sobre los coeficientes multiplicadores del sueldo de los funcionarios, si bien supusieron una notable mejora en los haberes de los maestros, acabaron con su derecho a casa habitación.
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Jesús Blasco
Maestro de Primaria jubilado y consejero del Centro de Estudios Bilbilitanos. Autor de varios libros, ha participado en encuentros y simposios convocados por el CEB siempre con temas relacionados con la historia local.

