El rincón de Jesús Blasco
La capilla de Nuestra Señora de la Peana
25 de junio de 2026
Se hizo en el lugar que ocupaba la capilla de San Pedro para instalar en ella la imagen de Nuestra Señora de la Peana. Se comenzaron las obras en 1698 y se terminaron hacia 1705, año en que se puso la vidriera. Para costearla se abrió un libro de limosnas donde el cajero y depositario anotaba las mandas y allegas de pan y de vino. No llegando a cubrirse los gastos con estas dádivas, se tuvo que recurrir a préstamos de los vecinos, y veinte años después todavía se estaba cancelando la deuda.
El baldaquino es del siglo XIX, obra de los Hermanos Blasco de Calatayud (1890-1893), fue erigido sobre columnas de jaspe de la cantera de Alhama de Aragón, en un alarde de agasajo a la Patrona. Su dorado fue costeado por la Hermandad de la Soledad a cuenta de esmermas.
Es de forma cuadrada a la que se accede por un gran arco de medio punto. Está cubierta por cúpula octogonal sobre pechinas y lunetos con tambor de luces y linterna.
Vista antigua de la capilla
La fachada, de grandes dimensiones, está decorada con dos gruesas columnas salomónicas que descansan sobre ménsulas sostenidas por ángeles atlantes. Las columnas sustentan un entablamento sobre el que descansa un frontón curvo partido con roleos y niños desnudos recostados. Entre los roleos, un nicho enmarcado entre columnas estípites, rematadas por frontón curvo partido, cobija una imagen de la Virgen María de buenas proporciones.
Veneras, palmetas, cartelas, tarjas, florones, etc., completan la decoración de la fachada y del intradós. Sobre el arco de entrada, el escudo de armas de la Villa.
Vista general de la iglesia de Santa María
Interiormente, una serie de nichos cobijan estatuas de santos y santas. Completando la decoración de la cúpula hay gran profusión de cabezas de serafines, palmetas y roleos. Todo ello, trabajado con gran esmero, forma uno de los conjuntos más ricos y bellos de la iglesia que, desgraciadamente, queda casi oculto por la cúpula del templete.
Los paños de las paredes laterales están cubiertos en su totalidad por dos grandes cuadros de lienzo enmarcados. Estas pinturas, de escuela aragonesa, representan una de las muchas rogativas de la Virgen de la Peana que se hacían a la iglesia de los capuchinos en casos de necesidad de agua. El de la izquierda escenifica la salida de la procesión de la iglesia de Santa María, y el de la derecha, la llegada a la de San Francisco.
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Jesús Blasco
Maestro de Primaria jubilado y consejero del Centro de Estudios Bilbilitanos. Autor de varios libros, ha participado en encuentros y simposios convocados por el CEB siempre con temas relacionados con la historia local.


