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El rincón de Jesús Blasco

Tres frailes de renombre

24 de enero de 2026

Fray Martín de Ateca

En la Gran Enciclopedia Aragonesa aparece la breve biografía de este fraile de la Baja Edad Media. Nacido en Ateca, este religioso dominico profesó en el convento de Calatayud y fue un famoso literato de la segunda mitad del siglo XIII que llegó a ser predicador general de su Orden.

Profesor de Filosofía y Teología escribió una Suma iuris del derecho, por orden alfabético, en latín. Refutó el Tractatus de tempore adventu Antichisti (Tratado sobre el tiempo que ha de venir el Anticristo) de Arnau de Vilanova, fundamentándose en las palabras de Jesucristo a los Apóstoles y a las razones dadas por San Agustín de Hipona sobre este respecto.

Fue confesor de Jaime II de Aragón y primer filósofo tomista (seguidor del pensamiento de Santo Tomás de Aquino) de Aragón. Falleció en 1306.

Convento de capuchinos

Fray García Gil de Ateca

Historiadores como Martínez del Villar, Monterde y López de Ansó y Latassa se hacen eco de este célebre fraile atecano. Según ellos, era descendiente de don Justo de Ateca, el que fuera secretario del rey Don Jaime I. Protegido del Emperador Carlos I, fue servidor de boca suyo y mayordomo del duque de Calabria, don Fernando, hijo del Rey de Nápoles, don Fadrique.

Cuando el duque estuvo preso en el castillo de Játiva con el fin de que no apoyase al rey de Francia, a la sazón enemigo de España por aspirar también al reino de Nápoles, Carlos I nombró a fray García Gil (ya entonces mayordomo de don Fernando) alcaide de dicho castillo para que cuidase de tan alto personaje. Al alzarse las hermandades de trabajadores (germanías) de Valencia, fue el castillo cercado y, no recibiendo ayuda ni medios del virrey de Valencia ni de los nobles para defenderlo pese a los presos tan importantes que allí custodiaba, mandó un memorial al Emperador a través de un paje con todas estas manifestaciones.

 

Fray Jorge de Ateca

Los mismos autores cuentan de él que era hijo de una familia ilustre de la Villa que profesó en el convento de San Pedro Mártir de Calatayud. Estudió en París y adquirió gran mérito como teólogo y profesor. Pasó a Inglaterra como confesor de la reina Catalina de Aragón y, en 1517, fue nombrado Obispo de Andafe, en Inglaterra.

Aconsejó a la reina la separación en su desgracia matrimonial y tuvo que huir de Inglaterra disfrazado de marinero. Descubierto, fue hecho prisionero y presentado ante Enrique VIII que se burló de él y lo envió de nuevo con la reina, confiando que su debilidad de carácter no pondría en peligro la corte.

Vino luego a España con el fin de contarle al Emperador Carlos las calamidades pasadas en Inglaterra y, cuenta el Padre Diego que, en llegando a Zaragoza, le pidieron los derechos de su recámara (ajuar de viaje) y de unas velas que en Monserrat le habían dado para la Emperatriz y que, por ello, exclamó: “La maldición de San Pedro y San Pablo (recordando cuando los Apóstoles pidieron a Jesús que hiciera bajar fuego del cielo contra los incrédulos) caiga sobre quien tal sin razón hace conmigo”. Al día siguiente, continúa diciendo el Padre Diego, “amaneció todo ardiendo de tal manera que nadie se preocupó de hacer ningún cobro”.

Llegado a Calatayud murió en el mismo convento en que había tomado los hábitos, siendo enterrado en medio de su iglesia, al salir de la capilla mayor, allá por el año 1540.

Así escribe Jesús...

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Jesús Blasco

Jesús Blasco

Maestro de Primaria jubilado y consejero del Centro de Estudios Bilbilitanos. Autor de varios libros, ha participado en encuentros y simposios convocados por el CEB siempre con temas relacionados con la historia local.