El rincón de Mariola Francia
Voces de aquí. Grupo de teatro Alce.
24 de octubre de 2026
ALCE, UNA HISTORIA QUE NACIÓ CASI POR CASUALIDAD
Lo que comenzó como una actividad más dentro de la Asociación de Amas de Casa de Ateca, terminó convirtiéndose en una aventura teatral que, más de una década después, continúa sobre los escenarios. Así nació Alce, un grupo de teatro amateur formado por mujeres de la asociación de Amas de Casa de Ateca que un día decidieron probar suerte con las marionetas y acabaron descubriendo que lo suyo era subirse ellas mismas al escenario.
Todo comenzó en 2013. Entre las actividades de la asociación estaba el taller de patchwork y, en un momento dado, surgió la idea de confeccionar unas marionetas para preparar un pequeño teatro de guiñol. El resultado fue El afilador fantasma: mientras unas integrantes ponían voz a los personajes, otras daban vida a las marionetas. La acogida fue tan buena que aquellas primeras actrices improvisadas se animaron a dar un paso más: si habían conseguido que las marionetas cobraran vida, ¿por qué no hacerlo ellas mismas?
Así comenzó la andadura teatral de Alce, con Inmaculada Aparicio al frente de la dirección, acompañada inicialmente por Teresa Sabroso, Piedad Aparicio, Tere Martín, Marimar Monteagudo y Elisa Polo. El estreno tuvo lugar durante la celebración de fin de curso de la asociación y, poco después, el Ayuntamiento les dio la oportunidad de actuar en la plaza de España con motivo de las fiestas patronales. Aquel primer escenario al aire libre fue el comienzo de una relación muy estrecha con las celebraciones y la vida cultural del municipio.
Con el tiempo fueron incorporándose nuevas integrantes. Benilde Bosch, Belén Aparicio y Chus Blasco pasaron a formar parte del elenco, y en alguna ocasión también participaron Ana Pascual y Carmen Tobajas. El grupo fue creciendo, aprendiendo sobre la marcha y, sobre todo, acumulando tablas y experiencia.
La trayectoria de Alce está marcada por una constante: las ganas de seguir haciendo teatro. En 2014 representaron El afilador fantasma, todavía con marionetas, en el Centro Polivalente. Un año después llegó La consulta del cinecólogo, representada en la plaza de España durante las fiestas patronales. En 2016 recuperaron El afilador y estrenaron El oculista de la vista.
En 2017 se atrevieron con dos propuestas diferentes: Me lo quitan de las manos y Ganas de reñir, esta última con solamente dos personajes. En 2018 llegó La pluma del rey, una obra de época que supuso un nuevo reto para el grupo. Al año siguiente, La real gana y El chacachá del tren volvieron a llevarlas a la plaza con motivo de las fiestas de la Virgen de la Peana.
La pandemia obligó a hacer un paréntesis, pero fue solamente eso: un paréntesis. Cuando pudieron volver a los escenarios, lo hicieron con las mismas ganas. En 2022 representaron El cerrojazo y Turismo rural, también dentro de las fiestas de San Cristóbal. En 2023 llegó La edad del pavosaurio; en 2024, La trola de la Bartola; y en 2025 se enfrentaron a un título especialmente conocido, La estanquera de Vallecas.
En 2026, Alce continúa demostrando que las ganas pueden más que las dificultades. Su propuesta más reciente ha sido Toc-Toc, representada en la plaza con motivo de las fiestas patronales de septiembre.
Por el camino también ha habido cambios. En 2024 dejaron el grupo tres de sus integrantes iniciales: Inma Aparicio, Teresa Martín y Teresa Sabroso, cerrando una etapa importante de la historia de Alce. Pero el espíritu del grupo permaneció intacto y nuevas incorporaciones y colaboraciones han permitido continuar adelante.
En los últimos años, además, han contado con una ayuda especialmente valiosa. En 2025 recibieron el apoyo desinteresado de Saúl Blasco y en 2026 se incorporó también Isabel Ciria, ambos profesionales del teatro, que han aportado sus conocimientos y experiencia para ayudar a las componentes del grupo a seguir creciendo y afrontar nuevos retos.
Porque hacer teatro amateur no significa que resulte sencillo. Detrás de cada representación hay muchos ensayos, preparación, aprendizaje y horas que hay que sacar de donde se puede, contando además que ellas mismas realizan todo el atrezzo y los decorados en todas sus obras. A ello se suma la necesidad de conciliar los ensayos y las actuaciones con las familias, el trabajo y el resto de actividades de cada una de las integrantes.
Ellas mismas reconocen que crear un grupo de teatro de la nada no es fácil. Y quizá esa sea precisamente una de las claves de su historia: Alce ha conseguido mantenerse porque detrás del escenario hay compromiso, amistad y muchas ganas de superarse.
Les gustaría poder llevar sus montajes más allá del municipio y actuar en otros lugares, pero hacer una compañía amateur requiere tiempo, organización y disponibilidad, algo que no siempre resulta fácil de compaginar. Aun así, continúan adelante.
Desde aquel primer guiñol de El afilador fantasma hasta Toc-Toc, han pasado más de diez años, numerosos personajes y muchas horas de ensayo. Han cambiado las obras, los escenarios y algunas de sus protagonistas, pero permanece la ilusión de aquel grupo de mujeres que un día decidió probar con unas marionetas y terminó descubriendo el placer de subir al escenario y hacer teatro.
Alce es, en definitiva, mucho más que un grupo de teatro amateur. Es el resultado de la iniciativa, la constancia y el esfuerzo de unas mujeres que han sabido convertir una actividad de la asociación en una pequeña compañía teatral con identidad propia. Y mientras sigan teniendo ganas de salir al escenario, la historia de Alce todavía tiene muchos capítulos por escribir.
Entrevista
Entrevista con Alce
Lo de Mariola

Mariola Francia
Técnica en Emergencias y Protección Civil. Ha desarrollado una sensibilidad profunda que le ha permitido comprender la importancia del acompañamiento humano, la gestión de situaciones críticas y la observación atenta del entorno, elementos que impregnan su mirada artística.
Lo de Mariola

Mariola Francia
Técnica en Emergencias y Protección Civil. Ha desarrollado una sensibilidad profunda que le ha permitido comprender la importancia del acompañamiento humano, la gestión de situaciones críticas y la observación atenta del entorno, elementos que impregnan su mirada artística.



