El rincón de Jesús Blasco
Resumen histórico de Ateca (3 de 8)
24 de noviembre de 2025
La reconquista. Tras la batalla de Cutanda, Alfonso reconquistó en 1120 Calatayud, Daroca y las aldeas de las cuencas del Jalón y Jiloca. Apenas conquistada la zona, Alfonso I creó la Comunidad de Calatayud y sus aldeas y la dotó de unos fueros de frontera, ratificados por sus sucesores, que facilitaran su repoblación. Sus iglesias (en Ateca afectó a la Iglesia de Santa María y a la Iglesia de San Martín de Tours) formaron el Arcedianato de Calatayud, y por los fueros de religión gozaron de patrimonialidad percibiendo los diezmos y siendo servidas por clérigos del pueblo.
Debido a los abusos de Calatayud, las aldeas fueron protestando ante la Corona hasta conseguir su casi total independencia y constituir la Comunidad de aldeas de Calatayud dividida en sexmas y regida por un procurador general elegido democráticamente. No cesaron por ello las discordias y todavía en el siglo XIV el rey Martín el Humano les autorizó acudir a las guerras bajo pendón propio.
Castillo de Ateca en su estado a finales del s. XIX. (Recreación de Fernando Blasco)
Repercusión de los conflictos en la Baja Edad Media. Desde la Reconquista de la zona hasta los Reyes Católicos no faltaron los conflictos bélicos con Castilla por problemas sucesorios y de frontera, sobre todo. Perteneciendo la Comunidad de Calatayud a la extremadura aragonesa no se vio libre de las razzias que los castellanos llevaron a cabo por los pueblos fronterizos de la sexma del Río Berdejo y otros próximos.
Al morir sin descendencia Alfonso I el Batallador, le sucedió en el trono su hermano Ramiro. El hecho provocó una guerra con Alfonso VII, rey de Castilla y León, que pretendiendo la Corona de Aragón entró en 1135 en este Reino apoderándose de Tarazona, Calatayud, Cariñena y Daroca.
Sin embargo, la amenaza de los moros era cada vez menor, pues los sucesores de Ramiro II (Ramón Berenguer IV como regente del Reino de Aragón, Alfonso II, Pedro II y Jaime I) se encargaron en los cien años siguientes de alejar la frontera hasta las tierras que luego constituirían el Reino de Valencia.
Al morir Jaime I, dejó el Reino de Aragón a su hijo Pedro III (1276-1285) que pronto se vio envuelto en una contienda con los franceses por los derechos dinásticos sobre Sicilia por parte de su esposa. Los nobles de Aragón le negaron su apoyo y, más aún, se unieron en su contra creando el Partido de la Unión.
Sin embargo, los pueblos de la Comunidad de aldeas de Calatayud no se adhirieron a este partido porque por aquellos tiempos, amenazados por los castellanos, recibieron la visita del propio rey (1278) que vino a asegurar la frontera mandando fortificar sus castillos.
No sería hasta tres años después cuando se hiciera la adhesión: Con motivo de la conquista de Albarracín y al no recibir apoyo de los nobles, recurrió a la Comunidades de Calatayud, Daroca y Teruel que lucharon bajo sus propios pendones, y, lograda la victoria creó la Comunidad de Albarracín. No fue bien visto por los nobles que presionaron al rey para que los de la Comunidad de Calatayud jurasen La Unión.
A Pedro III le sucedió su hijo Alfonso III (1285-1291) que fue presionado para que firmase los Privilegios de La Unión. A Alfonso III le sucedió su hermano Jaime II (1291-1327), que estuvo al menos dos veces en Ateca, y a éste su hijo Alfonso IV (1327-1336) que casó en Calatayud con doña Leonor de Castilla.
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Jesús Blasco
Maestro de Primaria jubilado y consejero del Centro de Estudios Bilbilitanos. Autor de varios libros, ha participado en encuentros y simposios convocados por el CEB siempre con temas relacionados con la historia local.

